Embodiment: la mente corporizada

Embodiment: la mente corporizada

 

Durante gran parte de mi formación académica, el estudio de la mente estuvo dominado por una perspectiva marcadamente cerebrocentrista.

 

La cognición se conceptualizaba como un conjunto de procesos de procesamiento de información localizados en el encéfalo, mientras que el cuerpo quedaba relegado a un rol secundario: soporte biológico, vehículo pasivo, mero contenedor funcional.

Mi comprensión de la psiquis humana se encontraba fundamentalmente atravesada por marcos teóricos que compartían una concepción de la mente en la que el cuerpo aparecía, mayormente, como escenario de expresión del conflicto o como objeto de regulación, pero no como un agente constitutivo de la cognición y la subjetividad.

 

A lo largo de mi trayectoria como lectora, clínica e investigadora, esta concepción comenzó a resultar insuficiente para dar cuenta de la complejidad de la experiencia humana.

 

Fue entonces cuando el paradigma de la Neurociencia de la Encarnación (Embodiment) se me presentó como una reconfiguración del modo de pensar la mente.

El encuentro con las obras de Antonio Damasio, Nazareth Castellanos y del colectivo conformado por Francisco Varela, Evan Thompson y Eleanor Rosch supuso un punto de inflexión conceptual.

Sus planteos sostienen que la mente no puede comprenderse al margen del cuerpo ni del entorno en el que se despliega.

 

Desde esta perspectiva, la cognición emerge como una propiedad dinámica del acoplamiento continuo entre el sistema nervioso, el organismo en su totalidad y el contexto.

En este marco, el embodiment o cognición encarnada se define como un enfoque teórico y empírico que sostiene que los procesos mentales emergen de la interacción dinámica entre el cerebro, el cuerpo y el entorno, y que no pueden reducirse a la actividad neural aislada.

 

La mente no reside exclusivamente en el encéfalo, sino que se configura a través de la experiencia corporal, la acción situada y los procesos de regulación fisiológica en contextos específicos.

Cognición, emoción y percepción se entienden, así, como procesos inseparables de la corporalidad vivida y del vínculo activo con el mundo.



 

    

   La Neurociencia de la Encarnación nos invita a revisar       los modelos tradicionales de la mente y a adoptar             una comprensión más integrada del funcionamiento humano. 

 

Nos recuerda que la cognición y el bienestar no son fenómenos exclusivamente mentales, sino el resultado de una compleja orquesta de procesos biológicos, emocionales y contextuales en interacción constante.

Este enfoque no solo transforma la teoría, sino que empodera la práctica clínica y el trabajo interdisciplinario.

 

Referencias académicas

Damasio, A. R. (1994). Descartes' Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. G. P. Putnam's Sons.

       

         Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The Embodied        Mind:            Cognitive        Science and Human Experience. MIT Press.

     

       Castellanos, N. (2021). El espejo del cerebro. La Esfera de los Libros.

   


Mag. Mónica Viñoles Britos 


 

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